Una mudanza ya es estresante para las personas; para una mascota o una planta puede ser todavía más, porque no entienden lo que está pasando. El perro nota el desorden y el ajetreo, el gato ve desaparecer su territorio y las plantas sufren los cambios de luz y los golpes del transporte. Con algo de previsión, el traslado puede hacerse de forma tranquila para todos.
Preparar a la mascota antes del día clave
Los animales perciben el cambio mucho antes de que llegue el camión. Las cajas que se acumulan, los muebles que se mueven y la rutina que se altera ya les generan inquietud. Por eso conviene mantener sus horarios de comida y paseo lo más normales posible durante los días de preparación.
Si tu perro o gato no está acostumbrado al transportín, sácalo unos días antes y deja que entre y salga con tranquilidad, con alguna golosina dentro, para que lo asocie a algo positivo y no solo al veterinario. Tener actualizada la chapa o el microchip con un teléfono de contacto es importante: en el trasiego de una mudanza, con puertas abiertas, las escapadas son más fáciles de lo que parece.
El día de la mudanza: lo mejor es que no esté presente
El día del traslado es el más caótico, con la puerta abierta, gente entrando y saliendo y muebles moviéndose. Lo ideal es que la mascota pase ese día en casa de un familiar, en una guardería canina o, como mínimo, en una habitación cerrada con su cama, agua, comida y algún juguete, donde nadie entre hasta que todo esté cargado.
Esto cumple dos objetivos: el animal se estresa mucho menos y se evita el riesgo de que se escape entre el ir y venir. Pon un cartel en la puerta de esa habitación para que el equipo de mudanzas sepa que no debe abrirla. Cuando el caos termine, lo recoges y hacéis juntos el viaje al nuevo hogar.
Transporte seguro de gatos y perros
En el coche, los gatos y los perros pequeños viajan más seguros en su transportín, bien sujeto para que no se mueva con las frenadas. Los perros grandes, con arnés homologado o en la zona del maletero con separador. Nunca sueltos por el habitáculo, ni el día de la mudanza ni ningún otro.
Si el trayecto es largo, por ejemplo desde Sevilla capital a Alcalá de Guadaíra o Dos Hermanas, lleva agua y, en el caso de los perros, prevé alguna parada. En verano, con el calor de Sevilla, nunca dejes al animal solo dentro del coche, ni un minuto: la temperatura sube muy rápido y es peligroso. Mejor hacer el viaje en las horas más frescas del día.
Las plantas también necesitan su plan
Las plantas son frágiles de un modo distinto: aguantan mal los golpes, los cambios bruscos de luz y el calor encerrado. Unos días antes, riégalas de forma moderada para que no viajen ni encharcadas ni demasiado secas. Las macetas de barro pesadas conviene protegerlas para que no se astillen.
Para el transporte, agrúpalas en cajas abiertas por arriba, calzadas con papel para que no se vuelquen, y evita que pasen horas dentro de un camión cerrado al sol. Si son pocas, viajan mejor en el coche contigo. Las plantas grandes pueden necesitar una poda ligera previa para reducir su volumen y que sufran menos en el traslado.
La llegada al nuevo hogar
Al llegar, prepara primero un rincón seguro para tu mascota: una habitación tranquila con sus cosas de siempre, su cama, sus juguetes y su comedero, lejos del ruido de la descarga. Esos objetos que huelen a su antiguo hogar le dan seguridad. Deja que explore la casa poco a poco, a su ritmo, sin forzar.
Los gatos, sobre todo, necesitan tiempo: lo habitual es dejarlos primero en una sola habitación y abrirles el resto de la casa cuando ya estén tranquilos, después de varios días. Mantener sus rutinas de comida y paseo desde el primer día ayuda mucho a que recuperen la calma. Si te mudas a una zona con más zonas verdes, como Tomares, Mairena del Aljarafe o Castilleja de la Cuesta, los nuevos paseos pueden ser un buen estímulo positivo para el perro.
Las plantas en su nuevo sitio
Coloca las plantas cuanto antes y busca para cada una una ubicación con una luz parecida a la que tenía. Un cambio brusco de orientación puede hacer que pierdan hojas durante unos días; es normal y suelen recuperarse. Riégalas en cuanto las coloques para ayudarlas a superar el estrés del traslado.
Una mudanza con mascotas y plantas se gestiona mejor cuando el resto de la logística está resuelta y puedes dedicar tu atención a ellos. En Mudanzas Sevilla nos encargamos del traslado de tus muebles y enseres dentro de una mudanza residencial en Sevilla, para que tú te ocupes de lo que más te importa. Pídenos tu presupuesto sin compromiso.